Armas para abrirse paso, vienen bien en todo caso

Este refrán aconseja demostrar una posición fuerte a la hora de negociar o de afrontar cualquier reto, puesto que una posición de debilidad, cautela o indefensión es muy contraproducente. Entonces se abren 2 posibilidades, una en la que se pueda usar esa posición de fuerza y otra en la que no se ejerza, pero en cualquier caso siempre viene bien tener recursos a mano.

No hay mejor remedio que el del mismo paño

Con este refrán se alude a que no hay nadie mejor que uno mismo para atacar a los problemas propios. Está claro que hay un problema a discutir ya que se alude al término remedio y a usar paños. Ante las distintas opciones de unos y otros, debe quedar claro que en principio el mas adecuado debe ser la de uno mismo pues en teoría no hay dudas de las intencionalidad, mientras que siempre la hay para las ajenas.

Dame donde me siente, que yo haré donde me acueste

En este refrán popular se refuerza la autoridad de una persona, un carácter que es capaz de resolver las cuestiones a su manera por mas que le vengan dadas de una manera o de otra. Las condiciones de salida no podemos elegirlas a menudo y allí donde estemos nos vendrán dadas. No obstante luego podemos elegir el rumbo a seguir, y acabaremos de manera exitosa en el punto final que consideremos bueno si somos talentosos.

A Roma se va por todo, pero por narices no

Este refrán alude a que incluso en las empresas que merecen mucho la pena, se debe apostar por convicción y no por imposición. Este dicho proviene de la edad media y está relacionado con el hecho de ir a Roma a por el perdón papal. En un mundo tan religioso y espiritual donde Roma representaba tanto para cualquier persona e la época tampoco valía ir de cualquier manera ni siendo forzado.

A cuentas viejas, barajas nuevas

Este refrán pretende decirte que una vez ha corrido el tiempo no vale la pena un ajuste de cuentas, ya que las condiciones han cambiado. Es decir, un ajuste de cuentas en diferido no suele ser bueno y es mejor manejarse en términos más novedosos y adecuados al presente. Los problemas deben afrontarse a tiempo, o si no mejor pasar a otra cosa y hacer borrón y cuenta nueva.

El astuto, hasta de los males saca fruto

Este refrán aplaude a los astutos e inteligentes, que son capaces de obtener buenos resultados hasta en las condiciones más desfavorables. El saber popular o la destreza también ayudan a cosechar éxitos o al menos a minimizar daños ante eventos negativos. Cabe destacar que en condiciones favorables, la mayoría puede sacar provecho pero solo los astutos destacarán cuando las cosas van mal.

Donde cazar pensamos, cazados quedamos

Este refrán pone el ojo en aquellos que utilizan técnicas para el engaño puesto que tarde o temprano van a quedar en evidencia y sufrir las consecuencias de sus actos. Las acciones picarescas o la manipulación va asociada al arte de la caza donde también se busca engañar a la presa para cazarla. De igual modo, también podemos servir de ejemplo a que oros las utilicen contra nosotros.

A las diez, deja la calle para quien es

Este refrán establece una división en el día a la hora de las 10, a partir de la cual unos deben recogerse a tiempo porque es tiempo para el grupo restante. La diferencia entre unos y otros es el modo de vida, ya que «la gente de bien», trabajadora y honesta debe protegerse en su casa y evitar mezclarse con la gente «de mal vivir», los borrachos, ladrones, delincuentes… Esto atañe principalmente a aquellos más vulnerables como puedan ser los jóvenes o los ancianos.

Dar coces contra el aguijón es poca discreción

Este refrán desaconseja luchar contra un poder superior, fomentando el conservadurismo y la sumisión. Deja claro, por tanto, que existen dos posiciones, una donde débil que tiene márgen de maniobra para al menos dar coces, y otra posición fuerte, con un gran poder representado por un aguijón. Las coces no parecen efectivas realmente frente al aguijón, si no más bien un movimiento de puro espectáculo. A veces conviene más hacer menos teatro y desde la discreción ser más efectivo

De un hombrecillo iracundo se ríe todo el mundo

Este refrán alude a aquellos hombres que suelen manifestarse públicamente y ser protagonistas de protestas. Con más o menos razón, la crítica del público será feroz con ellos, y serán víctimas de una burla por parte de la sociedad. El refrán señala a aquellas personas que saltan fácil en cualquier disputa, frecuentemente con argumentos un tanto superficiales y poco radicales, es decir, de crítica fácil y de poco rigor.

Cuando truena, llover quiere

El refrán pretende aludir a una manifestación de carácter fuerte e irritable, que suele preceder a un comportamiento de ira descontrolada. Aconseja también alejarse un poco del ojo del huracán para no ser víctima de esa descarga de ira, ya que aunque sea la causa de esos truenos, puede mojarse. Los truenos reflejan ese enfado y la lluvia la consecuencia de dicha ira. No es bueno estar cerca de personas que estén en ese estado así que una vez dado la prudencia y la distancia parecen aconsejables.

La respuesta mansa, la ira quebranta

Este refrán es tal vez el mejor consejo para aquellos que no encuentran una respuesta ante la ira de los oponentes o rivales. Y es que no siempre es bueno el alejamiento o la imparcialidad frente a un comportamiento iracundo, y entonces cuando se busca que tipo de repuesta es la conveniente, se aconseja cierta templanza, tranquilidad y mansedumbre. Chocaría por tanto con aquellos que pretenden realizar una respuesta más agresiva. Y es que el fuego no se apaga con fuego…

Con arte y engaño se vive medio año; Con engaño y arte, la otra parte

Este refrán aconseja un comportamiento un tanto bipolar para sobrevivir prosperar en la vida. Así por un lado uno se debe mostrar virtuoso y talentoso, mientras por otro lado, debe suplir las carencias con ciertas dotes para la manipulación y el engaño. Puede ser que en un momento dado se deba apostar más por lo primero, sin descuidar lo segundo, y viceversa. Hay cierta contradicción entre arte y engaño, pero se debe cabalgar entre ambas para poder vivir más y mejor.

Cuando no llega la piel del león hay que añadir un poco de la de la zorra

Este refrán no es más que un aforismo hecho en el siglo I por Fedro, y que aconseja suplir la carencia de fuerza con inteligencia. Sin duda alguna el león representa a la fuerza y el zorro a la astucia, y deja claro que ser león no basta para todas las ocasiones ni para siempre aunque da por hecho que es la primera opción. En esos casos donde falle el coraje y la fuerza, se debe ser capaz de utilizar la razón y la astucia.

Quien más pone, más pierde

Este refrán alude nuevamente y como tantos otros al conservadurismo, y esta vez en términos económicos. No se entra en si el riesgo es bajo o elevado pero deja claro que existe la posibilidad de fracaso en cualquiera inversión. Se sobreentiende por tanto que la postura correcta debe ser moderada y pesimista, porque al no haber certeza en el resultado, deberíamos evitar ser al menos el más damnificado en caso de resultados adversos.

Quien deja camino y toma vereda piensa que adelanta, pero rodea

Este refrán ataca a la gente progresista que procura la innovación descuidando las costumbres o el saber popular. Sería una torpeza asumir que las cosas no pueden evolucionar y cambiarse, pero en general si las cosas son así es por algo, y en caso de duda se recomienda prudencia y seguir por el camino que otros ya han trazado. Es un ataque a los locos y temerarios que se salen de lo establecido, pero esta burla no debiera ocultar que sólo de esta manera de prospera.

Más vale vergüenza en cara que mancilla en corazón

Este refrán aconseja dar la cara y asumir la culpa con valentía, que lo contrario, negar la culpa. Esto puede ser porque luego los remordimientos de conciencia serán demasiado pesados y pueden superar a la vergüenza del reconocimiento de culpa. Pero no solo, porque negar los hecho no significa que se evada la culpa y además el agravio puede ser mucho mayor porque además de culpable se queda por cobarde y manipulador.

O dentro o fuera es mejor que ni dentro ni fuera

Este refrán recomienda tomar decisiones frente a adoptar una posición conservadora y con excesiva prudencia. Es mejor tomar partido por algo que quedarse entre medias tintas porque sino no se avanza. Una decisión acertada sería muy beneficiosa, e incluso en caso contrario con una mala decisión se permitiría avanzar ya que se pondría de manifiesto que ese camino es incorrecto y tal vez se podría corregir, con lo que se ganaría tiempo para alcanzar la solución, con respecto a la posición conservadora.

Porque sí y Porque no, razón es sin razón

Este refrán pone en evidencia una falta de argumentos ante una cuestión. Si la respuesta a una pregunta se reduce únicamente a un voto favorable o en contra, atenta seriamente a la razón y no debiera satisfacer al que pregunta. Se puede opinar favorablemente o en contra de algo, y es algo que no está mal, pero tiene poca legitimidad si lo comparas con una respuesta bien argumentada, con motivos que refuercen dicha opinión o en caso contrario permitan ser rebatida.

Dedo encogido, no rebaña el plato

Este refrán muestra que la timidez y falta de ambición es contraproducente ya que incapacita para lograr buenos resultados. Para poder lograr un provecho es necesario actuar con cierta decisión e ímpetu, y esto se refleja en un dedo firme, diligente. Alude también a la comida y al acto de rebañar el plato ya que esta actitud de falta de ambición y decisión imposibilita el alcanzar siquiera hasta lo más necesario e indispensable.

La vergüenza, donde sale una vez nunca más entra, y la sospecha nunca sale de donde entra

Este refrán alude claramente a la importancia de la reputación, que tan fácil es de perder y que una vez que se ha puesto en duda es difícil o imposible recuperar, pues siempre permanecerá dicha duda y nunca más saldrá. Si una persona queda asociada a un acto que produzca cierta vergüenza, probablemente aunque se demuestre la falsedad de la acusación, esta será eficaz. Este refrán fomenta las calumnias y difamaciones especialmente eficaces contra políticos.

La conciencia vale por mil testigos

Este refrán pone en valor el cargo de conciencia, más allá de cualquier sentencia. Si una persona se siente culpable por algún acto cometido, no importa mucho que saliera bien parado puesto que sufrirá debido a esta carga. El aforismo es asociado a Quintiliano (siglo I), aunque otros autores como Francisco de Quevedo o Ramón de Campoamor han tratado el tema con conclusiones similares.

La noche es capa de malhechores

Este refrán señala a aquellos que de alguna manera son proclives a la ocultación y a la moderación, puesto que sólo de esta manera se puede actuar ilícitamente. Está claro que a plena luz del día y delante de todo el mundo es mucho más complicado cometer fechorías y salir indemne, así que en caso de planear acciones de este calibre ha de valerse uno del disimulo y de la ocultación.

No es villano el de la villa, sino el que hace la villanía

Este refrán pretende señalar que las conductas de las personas no vienen predefinidas por su clase social. Así pues, independientemente de la familia o entorno del que provengas, o del dinero que tengas en tu cuenta bancaria, tú puedes tener valores positivos o negativos. En el caso de que alguien rico o con títulos nobiliarios comete un acto perjudicial para otros, no debe señalarse a todas las personas con dinero sino a esa en particular.