Las penas son cadenas

Este refrán en términos económicos podría traducirse como que la deuda esclaviza. No obstante se refiere más bien al consuelo por las desgracias y a los cargos de conciencia. Claro está, se limita la libertad de obra o de pensamiento una vez que uno se ve afectado por estas cuestiones y por eso el refrán parece muy coherente.

La mayor desgracia no es tenerla, sino merecerla

Este refrán señala una persona puede caer en desgracia y muchas veces no hay una relación directa con una causa que la produzca. Es decir, puedes ser fruto de otras cosas, y aunque no «se busque» se tenga mala suerte. En este caso, todavía puede hacer más daño el hecho de pensar que no se es culpable. Por otro lado, también pretende exculpar de responsabilidades a aquellos que atribuyen sus desgracias simplemente a la fortuna, lo que suele ser un comportamiento inocente e infantil.

Los males hacen amistades

Este refrán significa como las desgracias o la fatalidad suelen ser fuente de solidaridad, de hacer causa común y que tenga como consecuencia no solo la posibilidad de conocer a otras personas, sino las sucesivas relaciones que bien pueden derivar en amistades. Si cuando las cosas van bien, es fácil hacer amigos, cuando no van tan bien es difícil, pero se pueden forjar amistades incluso mejores.

Cada uno lleva su cruz con buen o mal aire; pero sin cruz no vive nadie

Este refrán resalta que en la vida siempre hay problemas, conflictos, cargas, que la vida no es todo color de rosas. No obstante unos tienen una actitud que podríamos decir de buen aire mientras que otros tienen la contraria. En el primer caso nos podríamos llegar a confundir y pensar que tiene problemas, que no tiene su cruz, pero sin embargo este refrán señala correctamente que no es verdad, que simplemente los afronta de otra manera.

Afanar, afanar y nunca medrar

Este refrán es un tanto confuso en tanto que no se usa afanar como robar con habilidad sino con el de procurar conseguir cosas con energía y vehemencia. Es decir, significa que trabajar no suele dar grandes frutos por muchas ganas que le pongas, bien por la mala fortuna o por cuestiones más profundas. Hay quien dice que trabajando honradamente no se llega a rico, pero ahí afanar ya tendría su otro significado y el refrán más bien sería el contrario.

El corazón es adivino

Este refrán te dice que la razón no siempre es el método más fiable para predecir lo que va a pasar ya que a menudo se equivoca, tal vez porque no tenemos suficientes elementos de juicio o hacemos los juicios mal. Por tanto, mediante las emociones y las sensaciones se puede adivinar mejor ciertas cuestiones. El símbolo de esto es el corazón, y de ahí vienen las corazonadas que a veces se acaban cumpliendo y dando sentido a este refrán.

Nadie es adivino del mal que está vecino

Este refrán ataca a aquellas personas con supuestas artes adivinatorias puesto que todo intento de predecir el mal será en vano. Algunos dan por hecho el concepto de destino, pero señalando que es impredecible. Cabe resaltar como caso particular que incluso a veces, cuando ya está demasiado cerca de afectarte, también se sigue esta pauta.

Llagas hay que no se curan, y toda la vida duran

Este refrán alude a unas heridas y males del cuerpo no atendidos a tiempo, que avanzan y se convierten en problemas mayores e incluso se vuelven crónicos. Sin embargo lo que pretende señalar precisamente son otro tipo de heridas, las espirituales o del alma, ya que ciertos desengaños y frustraciones son difíciles de asumir y de superar, e incluso se puede decir que marcan a una persona durante toda su vida.

Los duelos con pan son menos

Este refrán lo que pretende reflejar es que en casos de sufrir penalidades o esfuerzos en los trabajos, si hay un beneficio económico que los compense, son más llevaderos. El pan refleja a los bienes que se puedan recibir por un trabajo, que en caso de los pobres muchas veces era la posibilidad de alimentarse decentemente, allá por tiempos del marqués de Santillana.

Nadar y nadar, y a la orilla ahogar

Este refrán señala como ni siquiera a veces con el esfuerzo se puede lograr el éxito. De hecho puede pasar de estar a punto, de tocarlo con las punta de los dedos para finalmente fracasar. Este es un punto realmente frustrante y que el refrán lo refleja perfectamente. También se dice cuando el enfermo lucha contra la enfermedad y tras lograr diversos progresos finalmente recae.

Mal por mal, más vale una monja que un seglar

Este refrán es uno de tantos que presenta la solución al problema como la elección del mal menor. Es decir, se asume la no salida, la no existencia de una opción idónea. Por tanto este punto de vista pesimista anima a ser conservador y simplemente tratar de minimizar daños, algo que muchas veces puede ser lo mejor que se pueda sacar, aunque no siempre es el caso.

Poca hiel hace amarga mucha miel

Este refrán pretende hacer ver que un pequeño problema puede provocar la pérdida de un bien mucho mayor. Recomienda por tanto cautela y vigilar que no haya manzanas podridas que puedan hacer perder toda la cosecha. Aunque todo sea belleza y bondad, un pequeño punto negro, un elemento discordante pude echar abajo todo lo demás.

No puede ser el cuervo más negro que sus alas

Este refrán pretende destacar que si ya lo aparente es negro, turbio y malo, no va a haber ninguna sorpresa escondida para peor, puse es evidente que ya se ha descubierto todo el verdadero ser. Este refrán puede parecer apropiado en ocasiones, más sin embargo peligroso si se utiliza indebidamente, llamando a la calma, a relajarse y conformarse y provocando tal vez que sí llegue una sorpresa para nada deseada y aún peor de lo esperado.

El último mono es el que se ahoga

Este refrán señala como el que llega tarde y probablemente es más débil, es el que va a encontrarse una situación tan mala que puede ser incluso de fatalidad. El refrán viene de un proceso concreto que tienen los monos a la hora de cruzar ríos, donde colaboran unos con otros y forman una entre ellos, la cual favorece a los primeros que cruzan mientras que el último tiene más posibilidades de fracasar en el intento.

El mal entra a brazadas y sale a pulgaradas

Este refrán mide y compara  al mal en dos momentos, cuando irrumpe en nuestra vida y cuando finalmente se consigue mejorar. El mal que bien podría ser una catástrofe, un golpe de mala suerte o de enfermedad,  cuando llega lo hace en grandes cantidades, a brazadas, que es una cantidad enorme si la comparamos con la pulgada, la manera en la que dice que se va el mal. Es decir, aunque el llega fuerte y en grandes cantidades, se va luchando contra el consiguiendo pequeñas victorias y tardando bastante tiempo.

El bien viene andando; El mal, volando

Este refrán alude al concepto del bien y del mal que más allá de ser una contraposición en sí misma, también se diferencian en la forma que tienen de abordarnos. El bien suele llegar muy lentamente y muchas veces como consecuencia de buscarlo y trabajarlo durante mucho tiempo. Sin embargo el mal suele llegar sin esperarlo, de sorpresa. El refrán pretende alarmar sobre esto y por tanto anima a ser precavidos con el mal y pacientes con el bien.

Dios aprieta, pero no ahoga

Este refrán alude a aquellos creyentes que esperan gozar del favor divino, o de la fortuna. Les dice que Dios no siempre ayuda sino que al contrario aprieta y provoca situaciones de crisis, tal vez de desgracia. Más sin embargo hay que conformarse puesto que podría ser peor, y además deja pie a la esperanza de que una solución satisfactoria.

El abismo llama al abismo

Este refrán significa que el caos no viene solo, o que las desgracias no vienen solas sino que unas llaman por otras y se acumulan, o una deriva en otra. Es por eso que vale la pena tratar de frenar una situación inicial, atacarla a tiempo antes de que catalice, y lleve a la extensión de situaciones incluso peores por puro contagio.

Dios da el frío conforme la ropa

Este refrán advierte de un Dios que aprieta y trae desgracia. Además no la trae por igual sino que con los menos favorecidos aprieta menos. La desigualdad por tanto la aplica para castigar más a los que son más fuertes y tienen más capacidad de soportar su ira.

El bien, buscarlo; Y el mal, esperarlo

Este refrán pretende ser una receta frente al bien y al mal, sobre como afrontarlos y tratarlos. Así, asume que el bien es algo que debe buscarse activamente puesto que vale la pena el esfuerzo. Sin embargo, el mal si que no debe buscarse, más aunque no se busque, no siempre se puede evitar y aparece, a veces con gran sorpresa. Por lo tanto, una buena medida es siempre contar con él, para al menos evitar ese factor sorpresa tan perjudicial.

Del mal, el menos

Este refrán viene asumiendo que no hay una alternativa buena y en este caso, se debe elegir el mal menor. Por lo tanto se asume una resignación, un conservadurismo a lo establecido y tal vez se limita la capacidad de búsqueda de una alternativa buena. Por otro lado se le da solución a un dilema donde al menos se evita la fatalidad.

Del árbol caído todos hacen leña

Este refrán señala a aquellos que se aprovechan ahora que se ha producido una situación de debilidad en alguien, que en otro momento mostró fortaleza y en este estado no se hubieran atrevido. Cuando hay una situación favorable, no solo los valientes se aprovechan sino que detrás van todos buscando sacar tajada o restársela a otros por pura envidia.

Basta a cada día su pesar

Este refrán aconseja evitar pensar en preocupaciones futuras, pues el día a día ya traen suficientes problemas como para pensar en el medio o largo plazo. El refrán es bastante negativo puesto que parece indicar que todos los días son malos, de tristeza o situación complicada de soportar. Además deja entrever que puede ir a peor incluso, así que mejor no mirar más allá. Ciertamente eliminar la planificación y vivir al día no parece lo adecuado salvo para situaciones irreversibles.

Enemigos del placer, sospechar y temer

Este refrán deja claro que todas las personas deben sentir y buscar el placer, y si no es el caso, anima a desconfiar porque va contra natura. Ataca por tanto a los pusilánimes, que no buscan el placer y ser cautelosos con ellos. Por otro lado también supone que el placer está bien definido y no diferencia como unas personas pueden sentir placer por unas cosas y otras por otras. Parece indicar que sólo hay un modo de comportamiento, el que supone correcto, y muestra intolerancia hacia lo demás.

La alegría viene de arriba

Este refrán quita al hombre del foco, quien no es más que un sujeto vulnerable a la intervención divina. Solo Dios es capaz de proporcionar alegría y por tanto anima a cualquiera que se sienta dichoso a dar gracias al Señor. Si la alegría viene a raíz de sucesos un tanto aleatorios, o forzados, esto ha de ser porque Dios así lo quiso y nunca por la acción u omisión del hombre.