Aunque vestido de lana, no soy borrego

Este refrán alude claramente al de que las apariencias engañan, aunque no de un modo tan abstracto sino que alude a la riqueza, asociada muchas veces con la lana que no se pueden permitir los pobres, y a la inteligencia que viene asociada siempre al burro. Por tanto el refrán desasocia la indumentaria con la inteligencia.