Ocio, ni para descansar

Este proverbio amonesta a los vagos y ociosos, y enseña lo poco aconsejable que es el no hacer nada en la vida. Escritores e ilustrados a lo largo de los siglos escribieron acerca de la ociosidad dejando clara que es nociva. Shakespeare dijo «Si todo el año fuera alegre vacación, divertirse resultaría más enojoso que trabajar».

Vísteme despacio, que tengo prisa

Refrán que aconseja no actuar con prontitud ni atropello, ya que en la mayoría de los casos, la impaciencia juega malas pasadas y lo que se consigue es perder más tiempo aún. Recomienda andar despacio y con paso firme aunque la situación requiera premura. Una frase acuñada por muchos filósofos y sabios a lo largo de los tiempos es la de «Quien se apresura demasiado termina más tarde» o la de «El que va demasiado aprisa, llega tan tarde como el que va muy despacio».

Quien mucho corre, pronto para

Este refrán indica que quien empieza una obra o acción con mucha ansia y rapidez, pronto suele frenarse y ceder en su intento. También está indicado a todos los que viven intensamente sin preocuparse de las consecuencias, sin tener en cuenta que tarde o temprano tendrán que moderarse. De esta forma, este proverbio recomienda dosificar la energía y el esfuerzo para retrasar el cansancio.

Aún no ensillamos, y ya cabalgamos

Este proverbio va dirigido a todos aquellos que antes de empezar un trabajo o una obra, ya hablan de sus beneficios o del provecho que les reportará. También está enfocado a todos los que quieren llegar a un fin sin poner los medios necesarios. Un refrán similar es el de «No hay que vender la piel del oso, antes de haberlo cazado».

No por mucho madrugar amanece más temprano

Este refrán enseña que no por hacer las cosas deprisa y corriendo, salen mejor. También se puede aplicar a las personas demasiado prevenidas, ya que no por eso se van a librar del posible mal. Por otra parte, es común que lo usen como excusa los dormilones para no levantarse a tiempo.

Quien juega con fuego, se quema los dedos

Refrán dedicado a los imprudentes y temerarios que a pesar de saber que están en contacto con el peligro, siguen cerca de él llegando a desafiarlo. Se puede extender a los negocios o la vida en general. Otro refrán similar es el de «Quien ama el peligro, en él perece».

Quien se pone debajo de la hoja, dos veces se moja

Este refrán se aplica a todas aquellas personas que aplican soluciones aparentemente válidas, pero resultan ser equivocadas o ineficaces por tomarse a la ligera o rápidamente. Este proverbio hace referencia al hecho de que cuando llueve debajo de un árbol uno se moja, primero por la lluvia y luego, cuando deja de llover por el goteo del agua acumulada en las hojas.

El perro viejo no ladra en vano

Refrán que indica que toda persona experimentada, sabe reconocer el peligro, por lo que no se altera en vano y sabe reaccionar cuando lo intuye. Es decir, que cualquier persona con experiencia, cuando habla de algo es porque sabe de ello. Otra forma de verlo, es el de tener en cuenta las recomendaciones y consejos de los ancianos y personas con experiencia en un campo.

El uso hace maestro

Indica que cualquier cosa que se haga en la vida con trabajo, dedicación y práctica, hacen a la persona maestro en aquello en lo que trate. Además del trabajo puede valer para cualquier otra cosa, como un arte, una ciencia o una virtud.

Dame pan y llámame tonto

Refrán que va dirigido a todo aquel que con tal de recibir algún beneficio no le importa pasar por necio o aguantar insultos de otros. Un caso práctico podría ser el del hombre que aún teniendo qué comer, permite que otros le den a modo de limosna más comida, sin importar perder su buena fama.

Todo tiene un precio

Avisa de que todo es susceptible de ser comprado y por tanto, de ser vendido. Afortunadamente, en el refranero hay lugar para la esperanza al decir «No son todos los que se compran con oro».

La codicia rompe el saco

Esta frase nos enseña como por el ansia de conseguir una ganancia mayor a la que hemos conseguido, nos hace perder todo. Otro refrán similar es el de «La avaricia rompe el saco», aunque su significado nos lleva a otro punto, que es el de la persona que no gasta nada y muestra a todos su tacañería.