Nadie se muere hasta que Dios no quiere



Refrán dedicado a todos aquellos temerarios, que ponen su vida en peligro y alegan defendiendo su buen hacer que cada uno tiene su hora de morir. Otro proverbio similar es el de «Nadie se muere dos veces» dando a conocer que para la vida no hay una segunda oportunidad, por lo que no hay que jugarsela.


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